Te contamos la historia de “Suspiros de España”.

En forma de cortometraje te contamos como el maestro Álvarez en 1902 compuso uno de los más famosos pasodobles de la historia de este país.

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El pasado 11 de diciembre se cumplió el 50 aniversario de la inauguración en la Plaza del Rey del monumento en honor al maestro Antonio Álvarez Alonso, quien en 1902 compuso uno de los más famosos pasodobles de la historia de este país, Suspiros de España. Desde Memoria de Cartagena hemos querido conmemorar al respetado músico con este cortometraje, con el que también inauguramos el apartado audiovisual de esta página web.

La Cartagena de principios del siglo XX es recordada, entre otras cosas, por los múltiples cafés que se encontraban por las calles de la ciudad portuaria. Éstos se convirtieron en el centro de reunión de la sociedad cartagenera por su vinculación con las actividades culturales que en ellos se realizaban, y claro, no era raro encontrar pequeñas bandas de música que animaran las noches con sus baladas. Si a eso añadimos el carácter militar que de siempre había tenido Cartagena, encontraremos obvio que el pasodoble fuera el arte por excelencia que se interpretaba en cada esquina de la ciudad. De esta manera, en Cartagena se componen algunos de los pasodobles más conocidos como “El Abanico” de  Javaloyes, o “La Gracia de Dios” de Ramon Roig”. Pero con encima de ellos destaca el que compusiera el maestro Álvarez Alonso en 1902: “Suspiros de España”.

Antonio Álvarez Alonso, de Jaén, era miembro de una familia de clase media, que rápidamente se formó en la escuela Nacional de música de Madrid. Llegó a Cartagena donde se establecería definitivamente, dedicándose a ofertar algunas piezas de piano o dirigiendo su pequeña compañía en diferentes establecimientos de la ciudad. Sin embargo, donde destacó verdaderamente fue en la composición, de la que nos dejó varias zarzuelas, cuartetos, marchas, himnos y por supuesto, pasodobles. Fue en una de las mesas del Café España, situado por aquel entonces en la Calle Mayor, donde compuso una pieza de la que quedó satisfecho por su inspiración. Sin embargo, a aquella partitura le faltaba una de las partes más importantes, un titulo que la acompañase. Así, y según nos ha llegado a la actualidad, el Maestro Álvarez en uno de sus recorridos de vuelta a casa se detuvo ante el escaparate de una confitería y observó uno de los dulces de merengue y almendra que allí se mostraban, los suspiros. De esta manera, se inspiró de estos bocados cartageneros para bautizar a su nueva obra: “Suspiros de España”, que sería estrenada por la banda de música de infantería de Marina en la plaza San Sebastián en 1902, y se convertiría en una de las piezas más famosas de la música española.

 

7 Comentarios

    • Nos queda mucho por hacer, somos los primeros que tenemos como asunto urgente y prioritario conocer la historia de Cartagena. Tenemos un tesoro al alcance de la mano que no hemos descubierto todavía.

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