¿Qué pasó la noche del 23-F en Cartagena?

Autor: Raúl Palacios Valero

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El 23 de Febrero de 1981 sucede uno de los episodios de nuestra historia reciente que más impacto causó, y que de hecho hoy en día seguimos recordando con inquietud. Por aquel entonces, la Transición Española hacia la Democracia vivía un periodo de incertidumbre motivada por una creciente crisis económica, las dificultades de la nueva organización territorial nacional, y los actos terroristas de ETA. Contra el gobierno de la UCD presidido por Adolfo Suarez, no solo se enfrentó la oposición de partidos como el PSOE exigiendo una moción de censura, sino que también se levantaron un grupo de militares resistentes al gobierno democrático, que en 1978 ya habían intentado una sublevación fallida conocida como la “Operación Galaxia”. Tras la dimisión de Suarez, el Congreso de los Diputados se reunía en sesión de investidura para elegir la nueva presidencia a la que se presentaba por la UCD Leopoldo Calvo-Sotelo. Esa tarde del 23 de Febrero, hace 36 años, irrumpía en el Salón del Congreso Antonio Tejero, teniente coronel de la Guardia Civil, al mando de 200 hombres. Se estaba produciendo un nuevo Golpe de Estado en España que rapidamente protagonizó Jaime Milans del Bosch como Capitán General de la III Región Militar ocupando militarmente Valencia. La duda y el miedo se adueñó de los españoles durante unas horas, pero como ya sabemos la situación dio una vuelta de tuerca: el rey Juan Carlos no apoyó el levantamiento, el golpe quedó en un intento fallido, y sus cabecillas condenados a diferentes penas de prisión. No obstante, la situación podría haber sido muy diferente si en otras ciudades del país los contingentes militares no se hubieran mantenido fieles al gobierno. En el caso de Cartagena, ¿qué pasó la noche del 23 de Febrero?

Antonio Tejero en el Congreso de los Diputados

Cartagena, como ahora, era una de las bases militares más importantes en el Mediterráneo. En ella, los mandos de las Fuerzas Armadas estaban presididos por el Almirante Juan Carlos Muñoz Delgado, de la Armada, y el General Carlos Fortea Ezquerro, al cargo del Gobierno Militar de la Plaza. La ciudad se encontraba integrada en la III Región Militar, y por tanto, sus fuerzas quedaban bajo las órdenes directas de Milans de Bosch, que desde Valencia se preparaba para la sublevación que se estaba organizando. El 23 de Febrero de 1981, Enrique Escudero de Castro del PSOE presidía el primer gobierno local de la democracia en Cartagena. Aquella misma tarde, cuando en el Ayuntamiento estaba a punto de comenzar una reunión de comisiones municipales, se recibió la noticia del asalto al Congreso de los Diputados de unos guardias civiles. Políticos y funcionarios municipales acudieron al Palacio Consistorial, de donde el Alcalde y sus concejales no pensaban salir aunque tuvieran que enfrentarse a las consecuencias.

Corporación municipal del alcalde de Enrique Escudero de Castro

La Policía y el Ejército reunieron a sus hombres y se acuartelaron a la espera de órdenes superiores. En el Gobierno Militar, el General Carlos Fortea recibe de Valencia un manifiesto que debía anunciar publicamente, y que a su juicio parecía una Declaración de Guerra. Tras ponerse en contacto por teléfono con el Capitán General Milans de Bosch, este le ratifica el mensaje y le ordena hacerlo publico por radio. Fortea se pone en contacto con el Almirante Muñoz Delgado, reunido con sus oficiales desde que se conocieron las noticias de Madrid, y le pone al tanto del Estado de Excepción decretado por el mando de Valencia. Muñoz Delgado decide telefonear al Estado Mayor antes de movilizar a sus hombres, y en esta llamada conoce el rechazo del Rey al Golpe. Así se declara fiel a la constitución rechazando las ordenes de Milans de Bosch, y se prepara para lo que pudiera suceder.

Capitán General de la III Región Militar; Milans de Bosch

En el Ayuntamiento la noche se hace larga y la tensión crece. El alcalde y algunos miembros de la corporación municipal se mantienen despiertos a la espera de nuevas noticias. Al Palacio Consistorial llega una llamada desde Madrid, de la Cadena Ser, preguntando si se había producido una ocupación militar del Ayuntamiento, que no tranquilizó precisamente a los presentes. No obstante, un poco después, reciben la noticia de que el Almirante Muñoz Delgado no secundaba el golpe, aumentando los ánimos mientras se seguía el mensaje de Su Majestad por television. Por otro lado, en la ciudad todo parecía normal hasta que llegan los rumores de que un grupo de militares habia irrumpido en los estudios de Radio Cadena Española para retransmitir un mensaje.

Gutierrez Mellado enfrentándose a los asaltantes del Congreso

Por su parte, a altas horas de la noche y cuando el General Fortea ya había hecho cumplir las ordenes de Valencia, recibe en el Gobierno Militar una llamada de Madrid. Al otro lado del teléfono se encontraba el general José Gabeiras, que luego sería el encargado de recoger la rendición de Tejero. Gabeiras le ordena inmediatamente cancelar el anuncio del mensaje de Milans de Bosch, a lo que Carlos Fortea obedece sin tiempo que perder. Con el Gobierno Militar y el Arsenal del lado constitucional, en el Ayuntamiento se respira una atmosfera diferente. Allí, Enrique Escudero de Castro y su corporacion municipal observarán como primero Milans de Bosch retiraba las tropas de las calles valencianas, y horas después Tejero aceptaba su rendición. El Golpe había fracasado.

General José Gabeiras

Por lo tanto, a pesar de lo que podría haber ocurrido, en Cartagena la noche del 23-F se sucedió sin conflictividad. Evidentemente había dudas y cierto temor alimentado por los rumores que llegaban de la base militar de Tentegorra. Pero lo cierto es que las tropas permanecieron en sus cuarteles, que los altos cargos del ejército mantuvieron su lealtad al Estado, y el gobierno civil de Cartagena no sufrió ninguna ocupación. De aquel día, debemos recortar dos actos que por su determinación y valor merece la pena que ocupen un lugar especial en nuestra memoria: La lealtad del Almirante Muñoz Delgado al Rey y a la constitución, y el arrojo y decisión del alcalde Enrique Escudero de Castro y buena parte de la corporativa municipal que decidieron mantener las puertas del Palacio Consistorial abiertas toda la noche, en lo que entendemos fue un simbolo de convicción de las ideas democráticas.