Puede parecer tétrico, extraño e incluso suspicaz que vayamos a hablar de un cementerio como parte protagonista de la historia de nuestra ciudad, pero no es así. En la actualidad los cementerios se contemplan como un simple repositorio funerario, sin percatarnos que en realidad son la mejor referencia de los sucesos y personajes que han vivido nuestra historia. En definitiva, los cementerios tienen un significado protagonista para conocer la historia de las personas ilustres que allí descansan, pero también para conocer la historia de los habitantes más comunes y cotidianos de nuestro pasado. En el caso de Cartagena tenemos un conjunto que destaca por su arquitectura, sus panteones repletos de arte, sus modestos enterramientos a nivel de suelo, sus esculturas y sus jardines: el Cementerio de Nuestra Señora de Los Remedio, uno de los mejores testimonios de nuestra memoria.

Panteón de Juan Crespo

La historia del Cementerio de Nuestra Señora de Los Remedios es también la historia de la creación de lo que sería el primer cementerio municipal, no sólo de Cartagena sino de toda la región. Nos encontramos en la segunda mitad del siglo XIX, en una época en la que la Iglesia era la autoridad que se encargaba de los asuntos funerarios, y en un momento en el que un grupo de burgueses, que ya estaban representando un papel social bastante activo en la ciudad portuaria, va a impulsar un cambio de mentalidad frente a los enterramientos con la construcción de panteones y mausoleos en memoria de su familia. Así, en 1863, desde la alcaldía de Emilio Manuel Ortega y con el apoyo de estas familias ilustres, se realiza el proyecto para la construcción de un cementerio municipal.

Restos de un panteón neogótico

Como era de esperar surgirían problemas con el obispado, que siempre había tenido el poder en este tipo de competencias, y que no estaba dispuesto a ceder su posición. Las reuniones con el entonces obispo Francisco Landeira no llevaron a ningún sitio, y sólo la revolución de 1868, con el consecuente cambio político que se produjo, solventó las dificultades y otorgó las bendiciones del obispado. Las obras, que se habían iniciado en 1866 en la Hacienda de San Juan, junto a Santa Lucía, corrieron a cargo del arquitecto municipal Carlos Mancha, cuyo proyecto recogía la entrada y el recinto exterior, los pabellones para el capellán y la vivienda del conserje. La capilla se levantaría años más tarde por otro arquitecto municipal, Antonio Oliver Rolandi, y su interior se decoraría por diferentes pinturas del conocidísimo maestro Manuel Wssell de Guimbarda.

Capilla de Nuestra Señora de Los Remedios

El cementerio, que en un primer momento estaba constituido por sepulturas comunes y de obra, rápidamente se convirtió en un conjunto de gran valor arquitectónico. A partir del último tercio del siglo XIX, Nuestra Señora de los Remedios se decora con una gran variedad de panteones que recogen símbolos poéticos y alusiones a la antigüedad, fruto del auge económico que experimenta en estos años Cartagena. Las grandes familias y los personajes más ilustres de la ciudad levantan estos majestuosos panteones que aún hoy perduran, como el de los comerciantes Juan Crespo y Manuel Picó, el industrial Andrés Pedreño, la familia Dorda o la familia Aguirre, y personalidades como Celestino Martínez. En época modernista cabe destacar el Mausoleo de Isaac, donde se trasladarían sus restos en 1927, y junto al cual se dispuso un recinto para albergar a los cartageneros más ilustres que nunca fue ocupado. También las familias de clase media van a contribuir al embellecimiento del espacio decorando con esculturas sus enterramientos, donde los Ángeles son los grandes protagonistas. Todo este espacio queda adornado de una forma tímida con un abanico de vegetación, La concepción de una plaza con arbolado en la entrada del cementerio, y la plantación de cipreses en el interior del recinto son los acompañamientos que recibe.

Escultura de Ángel

De esta manera, el Cementerio de Nuestra Señora de los Remedios debe considerarse como una pieza de incalculable valor para el patrimonio histórico y artístico de Cartagena. Las élites económicas de la ciudad van a dejar en él su afirmación de poder, y las gentes más humildes sus muestras de fe y creencias, constituyéndolo como uno de los mejores testimonios de la sociedad cartagenera, y un vestigio indudable de nuestra memoria.

Bibliografía|

MORENO Atance, A.M. Cementerios Murcianos: Arte y Arquitectura. Ed. Universidad Complutense de Madrid. 2005.

MUÑOZ Mora, M.J. NAVARRO Moreno, D. Perpetuación de la arquitectura de la memoria y su puesta en valor-restitución gráfica de los panteones de Nuestra Señora de Los Remedios. “Anuario de jóvenes investigadores”. VOL. 8. 2015. Págs. 111-113.

TEIJÓN Saéz, E.M. Arte en cementerios de Cartagena y La Unión. “Revista murciana de antropología”. Nº11. 2004. Págs. 175-188.

Fotografía|

Paloma Sanz Jorquera

Raúl Palacios
Graduado en Historia por Universidad de Murcia. Master Universitario de Arqueología del Mediterráneo en la Antigüedad Clásica por la Universidad Complutense de Madrid. Doctorando en Arqueología.