Cuando resurge de nuevo (de forma regular no se extraía mineral desde época romana) la explotación minera, aproximadamente en 1840, las condiciones de los mineros están muy lejos de ser mejores que las de los asalariados del campo, que eso sí, iban a introducirse en el subsuelo a recoger mineral porque les era más rentable que trabajar en el otro sector. La producción minera en la Sierra, solo se pudo sostener con la sobreexplotación obrera y con férreas formas de reglamentación, lo que llevó a un elevado número de accidentes en el trabajo.

Para ponernos en contexto, nos encontramos en 1865 con un 50% del censo laboral de la Sierra compuesto por niños de 8 años, los cuales trabajaban más de 12 horas diarias y comían un trozo de pan y una pieza de fruta. La explicación de su trabajo estaba justificada por la estrechez de las galerías, por las que no podían transitar los adultos. Las legislaciones gubernamentales como la “Ley Benot” o no conseguían llegar a la Sierra o no se practicaban.

Los niños recibían el nombre de gavias y según ingenieros llevaban a sus espaldas cerca de 20 kg. Eran controlados por el capataz de correa que imponía duros castigos corporales. Todo esto hacia que los niños se convirtiesen en ancianos prematuros y espiritualmente destrozados. Las defunciones hasta la primera década del XX correspondían en su mayoría a la población más joven y los menores de 5 años absorbían más de la mitad de las defunciones totales (Egea Bruno, 2014).

Niño de gavia en las minas de Cartagena-La Unión. 1907
Fuente: Revista Ilustrada “Nuevo Mundo” Año XIX. Madrid. 18.04.1907

Para los adultos, las circunstancias eran igualmente difíciles, con pésimos accesos a los tajos, rudeza de las labores, falta de oxígeno, desprendimiento de gases o deplorable alimentación. Las jornadas además eran devastadoras, con relevos de hasta tres veces entre los mineros en un mismo día, y en pocas minas se respetaba el descanso dominical.

Los salarios podían ser de dos tipos: el jornal y el destajo, siendo el jornal habitual de 3 pesetas para los hombres, 1,5 para las mujeres y 1 para los niños. Estos pobres salarios hicieron que se instalasen cocinas económicas para atender a los numerosos indigentes. En la Sierra se utilizó el famoso truck-system (salario pagado en vales que solo se podían gastar en determinados establecimientos, generalmente de los mismos dueños que la mina donde se trabajaba) lo que impedía la libertad de compra del trabajador (Egea Bruno, 2014).

Mineros trabajando en el interior de una mina. Fuente: Ayto. de La Unión

Los enfermos y accidentados de la Sierra eran ingresados en el Hospital de la Caridad de Cartagena, en un principio, rebosado por los numerosos accidentes que se producían en las minas. La idea de instalar un hospital en La Unión nace en 1850 pero hubo que esperar 40 años después a que se ejecutase, y el hospital de Portmán (el otro gran centro minero), se demoró a 1891. Esto hizo que la atención médico-sanitaria en esta zona fuese muy débil tanto por su retraso como por las iniciativas adoptadas. Hay que tener en cuenta que no todos los patronos atendían al obrero con todo su jornal mientras se curaba o que la Ley de 1900 sobre accidentes de trabajo demostró el bastardeo que existía (Martínez Soto & Pérez de Perceval, 2010).

Mendigos en la puerta del Mercado de Abastos, años 20. Fuente: Ayto. de La Unión

Con estas condiciones de vida no es de extrañar el nacimiento de una poderosa conciencia de clase que se cristalizará en los años 80. La cuenca cartagenera ofrecía el componente ideológico y sociológico para que se desarrollase la conciencia de clase, pues la Sierra representa el único intento de Revolución Industrial en la Región. Años fundamentales del proceso del que hablamos será 1912, cuando se funde la “Federación de Sociedades Obreras de Cartagena y La Unión”, y 1914 con la “Federación de Sociedades Obreras de la Provincia de Murcia”.

Atendiendo a la orientación ideológica encontramos 3 periodos definidos. De 1880 a 1909 predomina el anarquismo, de 1910 a 1917 predomina el socialismo, y de 1918 a 1923 se asiste a una superposición ideológica, pero con áreas de dominio distintas. Tras la última gran acción de los anarquistas en la huelga general de mayo de 1898 se produce su decadencia, dejando libre el paso a la ideología marxista. En 1916 se daría la incorporación en masa de todas las sociedades de resistencia de la Sierra a UGT, pero pronto, en 1918, las sociedades de resistentica darán paso a los sindicatos únicos de la industria (Victoria Moreno, 1983).

Las dos huelgas más importantes o de mayor repercusión fueron la de 1898 y la de 1916. La primera fue de cuño anarquista y la segunda socialista, en ambos casos se responderá con una violenta represión. En la huelga de mayo de 1898 se agruparon cerca de 20.000 obreros y alcanzó carácter de motín. Hirieron al alcalde José Maestre y liberaron incluso a numerosos presos. Se produjo una brutal represión a manos de militares, guarda civil y carabineros, que produjo varios muertos y numerosos heridos de carácter obrero. En esta huelga el lema gritado fue el siguiente: Abajo los consumos, fuera los vales, y aumentos de jornal (Egea Bruno, 1986).

En la huelga de 1916 se desplegaron una serie de peticiones a la Federación Provincial: Se solicitó un incremento de jornal a 5 reales, pagos semanales, oferta de trabajadores a través de la Federación y que los gastos de la mina los pagase el patrón. Se produjo, después de la declaración de huelga para aumentar la presión sobre las peticiones, una masacre ordenada por el teniente Manccbo en la que hubo siete muertos y 16 heridos, todos obreros.

Por desgracia, el cansancio de las huelgas y la estrategia del miedo, junto con la represión y la emigración, produjo una desunión en la sociedad obrera. En 1919 se llegó a un punto de no retorno coincidiendo con la disputa entre socialistas y anarquistas y la declinación económica de la cuenca. Todo ello creará un paulatino decrecimiento de la conflictividad social (López Morell & Pérez de Perceval, 2010).

Huelga de mineros en La Unión. 1916 Fuente: Ayto. La Unión

A mediados de los años 40 la minería de la Sierra repuntará por última vez hasta su cierre definitivo en 1991. En definitiva, la historia de las entrañas de las minas de la Sierra deja mucho para la imaginación del investigador y del curioso, quienes deben interpretar los signos de estos trabajadores para comprender las lúgubres vidas que soportaron. Las diversas manifestaciones que nos han legado, desde una Sierra completamente agujereada, su trabajo convertido en majestuosos palacios burgueses o sus trovos, quejíos y cantes, son expresiones de lo que un día fue trabajo, sufrimiento y desconsuelo.

“Los mineros son leones

que los bajan enjaulados,

trabajan entre peñones

y allí mueren sepultados

pa´ darle al rico millones”

 

BIBLIOGRAFÍA

-EGEA BRUNO, P.Mª. (1984): “La propiedad minera en la Sierra de Cartagena”. Anales de la Universidad de Murcia, Letras, XLIII, 3-4. Universidad de Murcia. Murcia.

-EGEA BRUNO, P.Mª. (1986): “Movimiento obrero en la sierra de Cartagena (1875-1923)”. Anales de Historia Contemporánea. 5. Universidad de Murcia. Murcia.

-EGEA BRUNO, P.Mª. (2014): “La minería cartagenera: sector clave de la economía regional (1840- 1991)”. Historia Contemporánea de la Región de Murcia, (Coord. NICOLÁS E.). Editum4. Murcia.

-ESTEVAN SENÍS, M.T. (1967): “La explotación minera de la Sierra de Cartagena (1840-1919)”. Saitabi, 3-4. Universidad de Valencia. Valencia.

-LÓPEZ-MORELL, M.Á. y PÉREZ DE PERCEVAL VERDE, M.Á. (2010): La Unión. Historia y vida de una ciudad minera. Editorial Almuzara. Córdoba.

-MARTÍNEZ SOTO, Á.P.; PÉREZ DE PERCEVAL VERDE, M. A. (2010): “Asistencia sanitaria en la minería de la Sierra de Cartagena- La Unión (1850-1914)”. Revista de la Historia de la Economía y de la Empresa. 4. Editores BBVA-Archivo Histórico. Murcia.

-VICTORIA MORENO, D. (1983):“Conflictividad y dinámica social en Cartagena y su cuenca minera (1909-1916)”. Anales de Historia Contemporánea. 2. Universidad de Murcia. Murcia.

Gonzalo Vicente Pagán
Graduado en Historia por la Universidad de Murcia. Máster en Historia y Patrimonio Histórico por la misma universidad e investigador especializado en Historia Contemporánea. Actualmente estudia el Grado de Educación Social en la UNED, y el Máster en Formación del Profesorado en la UMU.